El Espíritu

El Espíritu

Al margen de la edad que tengas y la posición que ocupes, cuando se entra en esta fase de la vida, se reconoce la verdadera esencia, el yo superior. Al conocer tu yo superior, te encuentras camino de convertirte en el cocreador de todo tu mundo, de aprender a controlar las circunstancias de tu vida y a participar con seguridad en el acto de la creación.

Así, te conviertes literalmente en un manifestador.

La fase espiritual de la vida se caracteriza por una conciencia de que este lugar llamado tierra no es tu hogar. Sabes que no eres un atleta, un guerrero o incluso un estadista, sino una energía infinita, ilimitada, inmortal, universal y eterna que reside temporalmente en un cuerpo.

Espíritu

Sabes que nada muere, que todo es una energía que se encuentra cambiando constantemente. Como alma con un cuerpo, te sientes apasionadamente atraido hacia tu mundo interior. Dejas atrás los temores y empiezas a experimentar una especie de distanciamiento con respecto a este plano físico. Te conviertes en un observador de tu mundo, y pasas a otras dimensiones de la conciencia.

Esta energía interior infinita no está solo en tí, sino también en todas las cosas y todas las personas vivas o que hayan vivido en el pasado. Empieza a saber eso íntimamente.

Para evolucionar más allá del plano terrenal, necesitas aprender a dejarlo a voluntad para encontrar la fuente de esa energía infinita que es la responsable de llenar tus pulmones, hacer latir tu corazón, crecer tu cabello y permitirte leer las palabras de esta página.

Tú, como ser físico, no haces crecer tu cabello; es la naturaleza la que lo hace por tí. La energía que tú eres se encarga de todos los detalles.

Ese espíritu que tú eres no se halla contenido en modo alguno por el dominio físico. No tiene fronteras, ni formas, ni límites en sus bordes exteriores.

Tú eres consciente de la verdadera fuente de la vida, aun cuando se te haya condicionado para pensar de otro modo.

Al alcanzar este nivel, te encuentras en el espacio en el que pienso como estar en este mundo, pero sin ser de este mundo.

Esa energía que eres, y que puedes llamar como quieras, espíritu, alma, no puede morir nunca y nunca ha muerto en el pasado. La mayoría de la gente piensa en el mundo espiritual como algo que sucederá en el futuro, que conocerán después de la muerte. A la mayoría de nosotros se nos ha enseñado que el yo superior es algo que no se puede conocer mientras nos encontremos atrapados en un cuerpo en este planeta.

No obstante,, el espíritu es ahora. Está en ti en este preciso momento y la energía no es algo que terminarás por conocer, sino que es lo que tú eres aquí y ahora.

La energía invisible que estuvo en un tiempo en Shakespeare, en Picasso, en Galileo o en cualquier forma humana, también está disponible para todos nosotros. Esa es la razón por la que la energía espiritual no muere, sino que simplemente cambia de forma.

Aun cuando nuestro cerebro racional haya sido entrenado para creer que cuando una persona muere su espíritu desaparece, la verdad es que no se puede destruir la energía. Tu yo superior es el espíritu actualmente existente dentro de ti. La energía que fue Picasso no fue su cuerpo, como tampoco la energía que fue Shakespeare estuvo en su cuerpo.

Fueron los sentimientos internos y el genio creativo lo que tomaron la forma de un cuerpo y una creación sobre el lienzo o el papel. Eso no murió nunca. No puede morir porque no tiene fronteras, ni principio ni final, ni características físicas a las que podamos llamar forma.

Espíritu

Esa energía esta dentro de ti. Si quieres conocerla, puedes sintonizar con ella y, cuando lo hagas, abandona las limitaciones de este plano terrenal para entrar en una dimensión sin límites que te permite crear y atraer hacia ti todo aquello que deseas o necesitas para este viaje.

En este nivel, te desprendes de tu apego emocional a lo que consideras tu propia realidad. Ese desapego se ve seguido por la conciencia de que el observador que hay dentro de ti, que observa siempre lo que le rodea y sus propios pensamientos, es en realidad la fuente de tu mundo físico.

Esto, unido a tu voluntad de entrar en ese ámbito, es el inicio del aprendizaje para atraer hacia ti aquello que deseas y necesitas mientras te encuentras en un mundo físico.

Hasta ese momento es muy probable que no hayas podido desprenderte de tu apego por el mundo material. Quizá creas que no existe otro mundo. Si fuera así, has abandonado tu capacidad divina, lo cual es la causa de lo intensamente que te apegas al mundo sensorial.

Adquirir la conciencia de que posees un yo superior que es universal y eterno, te permitirá acceder con mayor libertad a ese mundo y participar en el acto de manifestar los deseos de tu corazón


Fuente: “Construye tu destino”, de Wayne W. Dyer

 

 

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