El Guerrero

El Guerrero

Una vez que hemos dejado atrás la fase del atleta, entramos generalmente en la fase del guerrero.

Se trata de un período en el que el ego domina nuestras vidas y nos sentimos impulsados a conquistar el mundo para demostrar nuestra superioridad.

Mi definición del ego es la idea que tenemos de nosotros mismos como importantes y separados de todos los demás.

El guerrero

Esto puede verse como un acrónimo de exclusivamente guía oportunista, puesto que el ego representa nuestra identificación exclusiva con nuestro sí mismo físico y oportunista en nuestro mundo material.

El objetivo del guerrero impulsado por el ego es el de someter y derrotar a los demás en una carrera por alcanzar el primer puesto. Durante esta fase nos ocupamos de alcanzar objetivos y logros en competencia con otros.

Esa fase dominada por el ego está llena de ansiedad, y de una interminable comparación de nuestro éxito.

Los trofeos, recompensas, títulos y la acumulación de objetos materiales es lo que nos sirve para registrar nuestros logros.

El guerrero se siente intensamente preocupado por el futuro y por todo aquello o aquel que pueda interponerse en su camino o interferir con su estatus.

Se ve motivado por eslóganes como:

  • “Si no sabes adónde vas, ¿cómo sabrás que has llegado?”.
  • “El tiempo es oro, y el oro es todo”.
  • “Ganar no lo es todo, es lo único”.
  • “La vida es lucha”.
  • “Si yo no consigo lo que me corresponde, algún otro lo conseguirá”.

En la fase del guerrero, el estatus y la posición en la vida se convierten en obsesiones. Convencer a los demás de nuestra superioridad es el motivo de este período de la vida en el que el ego es el director.

Es el período en que tratamos de hacer lo que hacen los guerreros: conquistar y reclamar para nosotros los despojos de nuestras victorias.

La prueba para determinar si has abandonado esta fase o no, consiste en examinar cuál es la fuerza impulsora en tu vida.

Si la respuesta es conquistar, derrotar, adquirir, comprar y ganar a toda costa, está claro que todavía te encuentras en la fase del guerrero.

Probablemente entrarás y saldrás con regularidad de esta fase como una forma de funcionar con efectividad en el mercado.

Sólo tú mismo puedes determinar con qué intensidad esa actitud domina tu existencia e impulsa tu vida.

Si vives fundamentalmente instalado en este nivel, no podrás llegar a manifestar, en el sentido que estoy describiendo.


Fuente: “Construye tu destino”, de Wayne W. Dyer

 

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